10 consejos para enamorarte de tu trabajo

Cuando se trata de trabajo ¿has sentido que la felicidad y el éxito no pueden ir de la mano? Es comprensible. Si te parece que no puedes encontrar la felicidad en tu lugar de trabajo, es fácil culpar al trabajo, a las personas o a la cultura de la empresa.

Quizá ese trabajo no es el adecuado para ti, o pudiera serlo. ¿Te gustaría resolver esa situación de una vez por todas en vez de abandonar el barco?

No importa cual sea tu profesión, hay formas de encontrar felicidad.

1. Descubre tu por qué

¿Qué te trajo a ese trabajo en primer lugar? Cuando lo disfrutaste ¿Qué hacías diferente? Este viaje a los recuerdos de tu memoria creará conciencia. Te permite ver que funciona y que no. Por último y no menos importante, te permite ver la diferencia entre donde te encuentras y donde te gustaría estar.

2. Ten una buena razón para quedarte

La motivación a veces puede sentirse como una montaña rusa, pero tu habilidad para superar la incomodidad puede ser tan fuerte como tus razones. Pon metas y decide lo que realmente quieres de ese trabajo (más allá del sueldo):

¿Quieres aprender más de tu profesión?
¿Deseas aprender como trabajar en equipo?

Cualquiera que sea tu objetivo, encuentra una razón importante del porque te interesa permanecer. Hay una gran diferencia entre “subir de puesto” y “poder implementar mis ideas desde mi puesto”. Si tus razones no te mueven, nada lo hará.

3. Limpia tu lado de la calle

Tu trabajo no te define, pero si como lo haces. ¿Realmente deseas ser la persona que hace el trabajo a medias? ¿O quieres ser la persona que hace su trabajo con dedicación y cuidado? Claro esta que no puedes controlar lo que hacen los demás, pero tu actitud positiva te hará resaltar. Tu experiencia en el trabajo no se trata de reconocimientos, sino de lo que tu ofreces a los demás. Esto no solo aplica a tus tareas, sino a como te comportas con tus compañeros de trabajo. Antes de alguna reunión, proponte mostrar lo mejor de ti.

4. Busca tu satisfacción

Cuando estas comprometido con tu trabajo y buscas desafíos, te sientes satisfecho. Deja de esperar que ocurra algo interesante. Haz que suceda. ¿Qué puedes hacer para ser más proactivo? ¿Puedes pedir realizar alguna tarea interesante? ¿Puedes pedir que sea hagan algunos cambios en las actividades de tu trabajo? Tu productividad depende de tu felicidad. Ve y pide el cambio que te gustaría en lugar de tomar lo que ya existe.

5. Quitá la basura de tu camino

Si eres como yo, es difícil disfrutar lo que haces cuando estas estresado por las pilas de papel y los correos electrónicos que esperan ser leídos. Reserva 15 minutos para la limpieza y organización. Separa proyectos complejos en pequeñas tareas que te ayuden a mover cosas de tu lista de pendiente de “lo que tengo que hacer” a “lo que ya he hecho” dejando espacio y energía para terminar los proyectos que realmente requieren atención.

6. Incluye aquello que amas en lo que haces

¿Cuáles son las cosas que te gustaría hacer por las que nunca cobrarías? ¿Qué cosas te entusiasman? Si te gusta ser la persona a la que recurren para algún consejo, no significa que tengas que renunciar a tu trabajo y convertirte en terapeuta, sino que debes incluir ese talento en tu labor del día a día. Recuerda que tu talento puede no estar relacionado con lo que haces. Un buen amigo mío tiene la habilidad de separar las cosas en pequeñas tareas y reorganizarlas de otra manera. Su forma peculiar de ver las cosas lo ha hecho exitoso en su profesión. Si piensas ser competitivo debes aumentar tus oportunidades de éxito y felicidad, piénsalo. Es más probable que encuentres satisfacción si usas tus talentos para apoyar a los que están a tu lado.

7. Trabaja con las personas que amas

Si bien es cierto que no puedes cambiar a tus compañeros de trabajo, puedes buscar personas con las que te guste trabajar. Participa en proyectos con aquellos con los que te identifiques. ¿Hay clientes, empresas con los que te gustaría colaborar? Se creativo y piensa más allá de lo ordinario.

8. Vuélvete un poco egoísta

Establece límites. Ya sea para pedirle a la gente que toque antes de entrar o que no revise su correo electrónico en su casa. Los límites crean cordura. A menudo lo que permite enamorarte de tu trabajo es dejar lo relacionado a ello únicamente a la oficina.

9. Haz del cuidado personal una prioridad

En el trabajo: toma descansos, evita comer en el escritorio y toma un tiempo para ello que sea prudente. En tu casa duerme, aliméntate bien y haz todo aquello que amas. Tal vez parezca esto algo obvio, pero tiene un impacto en tu salud, en tu felicidad y productividad.

10. Reconoce tus logros

¿Haz hecho un buen trabajo? ¡Excelente! Al terminar tu día, piensa en las cosas que hiciste bien. La autovalidación es la clave para la realización personal. En conclusión, si decides enamorarte de tu trabajo, lo amarás. Si decides odiarlo, lo odiarás. Todo se reduce a una elección ¿Cuál eliges?

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